El Gran Hotel et de Milán respira opulencia antigua: columnas de mármol veteado, candelabros de cristal que proyectan luz dorada sobre alfombras persas que probablemente valen más que algunos autos, ejecutivos de trajes perfectos que caminan por los pasillos como si fueran dueños del mundo. El foro ha convertido el hotel en un hormiguero de poder concentrado, doscientos nombres importantes del sector alimentario global moviéndose entre salas de conferencias y bares exclusivos, cerrando acuerdos