CAPITULO 25- PARTE DOS.
Me levanto del escritorio y camino hacia la ventana de mi apartamento con vista a Central Park. Nueva York se extiende abajo, millones de luces parpadeando en la noche como promesas y ambiciones. He construido mi vida en esta ciudad con la misma precisión con la que construí mi relación con Adrián: estratégicamente, pacientemente, sin dejar nada al azar. Vine de una familia de clase media en Houston, trabajé tres empleos para pagar mi MBA, escalé posiciones en empresas donde los hombres asumían