El cóctel de bienvenida transcurre en el salón Caruso con esa elegancia calculada que caracteriza los eventos corporativos de alto nivel. Meseros de guantes blancos circulan con bandejas de plata sosteniendo copas de Prosecco y canapés que probablemente tienen nombres en francés que nadie recuerda. Las conversaciones flotan en múltiples idiomas, formando un murmullo sofisticado donde cada risa suena medida, cada anécdota tiene propósito, cada apretón de manos es una negociación disfrazada de co