Capítulo 30 — La amante observa.
Victoria Mendoza no llegó donde está siendo ciega a las señales. Durante quince años escalando posiciones en mundos dominados por hombres que asumían que su aspecto era su único activo, aprendió a leer lo que la gente no dice tanto como lo que sí dice. Aprendió a detectar cambios sutiles en patrones de comportamiento, a identificar cuándo alguien está mintiendo no por lo que afirma sino por lo que evita, a reconocer peligro antes de que tenga nombre.
Y ahora mismo, observando a Adrián desde el