Empujo mis pensamientos al fondo de mi mente antes de levantarme de la cama e irme a duchar. Estoy pensando seriamente escaparme de Gian y dejarlo plantado en el comedor junto con todas sus fantasías enfermas. Lo que ayer dijo Fabián me ha dejado muy inquieta, y no puedo evitar volver una y otra vez a la conversación, aunque ya la imaginaba desde antes.
—¿Veena, te sientes bien? —pregunta Fanny, tocando la puerta del baño con los nudillos.
Asiento una vez, pero inmediatamente recuerdo que ella