Cuando Gian volvió de su expedición y tuvimos sexo en su oficina, yo estaba muy borracha, pero recuerdo vagamente oírlo decir que él había hecho cosas que me pondrían los pelos de punta. Ese día él habló de pecados y placeres; dijo que no me gustaría conocerlo de verdad.
Ahora lo recuerdo, también recibí una especie de amenaza de su parte, Gian dijo que de mí depende que él se convierta en un monstruo o no.
Julieta asiente y se toma su tiempo para continuar.
—Gian me llevó hasta su habitaci