Mundo ficciónIniciar sesiónDiego no aguantaba más, justo cuando estaba abriendo la bragueta de su pantalón para poseerla, entraron un grupo de hombres con baldes contentivos de hielo y sin siquiera dejarlo reaccionar, los arrojaron en la bañera haciéndolos brincar a los dos, también llegaron los paramédicos y Miguel detrás, tenía sus ojos rojos como si hubiese estado llorando. Se quitó la camisa y se la entregó a Diego.
—¡Cú







