Mundo ficciónIniciar sesiónLa rabia se agitaba en el interior de Diego como si fuesen las olas de un tormentoso mar, no pensó en más nada, sino en hacerle pagar a Miguel por todo el mal que le hizo a Anaís, se subió al auto y arrancó como alma que lleva al diablo, sus ojos se nublaban, por momentos dejaba de ver la carretera, sin embargo, eso no le impedía seguir acelerando. No supo cuánto tiempo tardó, ni cuantos semáforos pasó en rojo, las palabras







