Cuando escuche esa palabra salir de la boca del doctor, mi mundo se cayó a pedazos, no pude soportarlo, porque me levante para gritar
—¡Noooo!, no es posible, Nicolay no puede estar muerto, dígame doctor que se equivocó, por Dios, ¡Dígalo!
El doctor me observaba triste, algo iba a responderme, cuando salió una enfermera llamándolo
—Doctor García, el paciente movió un dedo, ¡Venga por favor!
Sin responderme nada y casi sin mirarme, regreso corriendo empujando esa gran puerta, el guardia se interp