SIGUE NARRADOR
Mientras tanto Mijaíl y los trillizos disfrutaban de la playa, de la arena, del sol, del mar y de todas las delicias brasileñas pagadas por el Don Lucca de la Rúa. A veces iban en el yate. Mijaíl y Lucca se daban sus escapaditas a espaldas de los trillizos para hacer sus cositas deliciosas. Los trillizos ignoraban esa relación lujuriosa entre el mafioso y su esposo, estaban creídos que eran solamente amigos muy cercanos.
El italiano les costeaba absolutamente todo a sus invitados