SIGUE NARRANDO DANKO
Era un día soleado, la brisa ingresaba por todos lados, cuando terminamos de almorzar invite a todos para ir a la sala, pensando en estas circunstancias hice construir la sala en tamaño enorme, a veces creo que mis pensamientos eran de un adivino. Cuando ya estábamos situados y sentados, se oyó una tremenda algarabía infantil y de repente la estancia se inundó de niños.
Hijos, nietos, hermanos saludaban con gran alegría a todos. Dalila estaba feliz abrazando a sus nietos no