NARRA ALEXANDER
Cuando me fijé en ese joven, no lo reconocí, aunque sentía un aura de tranquilidad, de confianza. Me dice que es mi hijo, yo, trato de reconocerlo y nada, mi mente no siente nada por ese joven. Después ingresó una chica, pero tampoco la reconozco. A pesar de que ella dice que es mi nuera, es una bella mujer y también me inspira confianza. Sin embargo, después de varios minutos de compartir palabras con ellos, entró un hombre muy fornido, alto, y los jóvenes se hicieron a un lado