La fiesta fue espectacular a pesar del mal rato, los brindis por doquier, Serena disimulaba al no tomar licor, yo aproveché un descuido y le traje té para que creyeran que tomaba vino. Pero las continuas insistencias de los demás hacían que se sintiera nerviosa, no tuve más remedio que hablar con Kiara, la agarre del brazo para llevármela a la cocina. Ella me indagó
—Alessandro, ¿qué es lo que pasa?, todavía falta servir los pasteles, aquí tengo las velas que debo ponerlas
Respiré profundo a s