Tuve un sueño hermoso, cuando me percate de que era como un Dejavú, era lo mismo que había soñado hace mucho tiempo, lo diferente era que unas manitas me tocaban la cintura y unas vocecitas pedían.
—Papi, quiero sentarme contigo
—Yo también papi
—Yo soy el mayor, yo primero
Las risas de Alexander me contagiaban al ver tanta insistencia, tome a cada uno y los fui acomodando en mis rodillas, sin embargo, quien estaba en mi rodilla derecha, gritaba feliz.
—Yo soy la princesita de mi papi y ust