CAPÍTULO 25. AMOR A ESCONDIDAS
—Alexa, hija, despierta, se te hará tarde.
—Mamá es sábado, —dije mientras me tiraba la cobija encima.
—¿Acaso no empiezan hoy las clases de reposición del extracurricular?
—¡Mierda! —me paré de golpe y con el pie de la rodilla lastimada, —Se me había olvidado, —cojee un poco al caminar.
—Ten cuidado con esas levantadas así, mira, ya cojeas.
—Ay si, tendré cuidado, voy a bañarme rápido.
Me organicé en tiempo récord y bajé a desayunar.
—¿Joel viene por ti?
—No sé mamá, tal vez no se acuerda, aye