CAPÍTULO 45. DESAHOGO
Alguien debía acompañar el resto de la noche a Ana, decidí quedarme, no quería regresar a casa, Carlos se marchó pero primero me dió su número por si alguna situación se presentaba.
Había un sillón bastante amplio donde me podía acostar y me proporcionaron una cobija.
Ana se quedó dormida de inmediato, imagino que por efecto de tantos medicamentos.
Yo intentaba dormir, pero me daba vueltas la idea de que ese señor era el padre de Joel, ahora me sentía tonta por no seguirlo para que me diera una