CAPÍTULO 23. EXPLOTACIÓN LABORAL
Mamá me llamó que se me haría tarde, yo como pude entré a la ducha, me puse agua fría y caliente en la rodilla, me vestí rápido y bajé a la mesa, ella estaba ocupada hablando por teléfono y no notó mi problema, me senté a la mesa a desayunar, ella salió a prisa y apenas y se despidió. Inmediatamente le tomé una fotografía a mi rodilla y se la envié a Joel.
—Debemos ir al médico, —escribió.
—No quiero ir, solo necesito algo que me ayude a desinflamar, en un par de días ya habrá pasado —Respondí.