CAPÍTULO 35

Atina

—Has llevado esto de la bestia al extremo —dije, aferrándome al pelaje de los enormes brazos de Romeo.

Nunca pensé que un hombre lobo pudiera crecer tanto. Debía de medir cerca de tres metros y medio. Sus largas piernas nos llevaron lejos y rápido por los terrenos del castillo. Corrió pasando el estanque hacia el bosque donde le había enseñado a adoptar su forma de lobo. Una vez dentro de los árboles, que

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