Esta mañana dejé a Hunter en boxer programando para un trabajo freelance. Recuerdo cómo me agarró la mano después de despedirme con un beso, y me la sostuvo unos instantes, invitándome silenciosamente a llegar tarde. Reprimo la punzada de deseo que me provoca el recuerdo.
No sé cuándo volverá a casa, pero agarré mi portátil antes de salir de la oficina para poder terminar mis cosas mientras espero su regreso. Me estremezco al pensar en nuestros momentos íntimos, que fueron solo otro revolcón pa