Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de interminables horas de protocolo, aplausos y premios, la cena finalmente dio inicio, permitiendo a Alaric un respiro. Sin embargo, la tensión en su mente era palpable; Hyperion rugía inquieto, ansioso por liberarse.
Mientras caminaba a su oficina privada, la puerta se abrió de golpe, sacándolo de sus pensamientos.
Allí estaba ella. Amara, sentada en su







