El vuelo de Daniela aterrizó un viernes de diciembre con cuarenta minutos de retraso que Rodrigo esperó con la paciencia de alguien para quien cuarenta minutos adicionales son, en la escala de los nueve meses que ha esperado, prácticamente nada.
Valentina y Sebastián esperaban en el apartamento de Rodrigo porque él había pedido que estuvieran, no con muchas palabras sino con un mensaje que decía: «Hoy llega Daniela. ¿Podéis estar?» Y los dos habían entendido que no era una pregunta sobre dispon