Florentino
Giulia gime en sueños y se da vueltas en mis brazos. Luego me pasa una delicada mano por la cara. Con delicadeza, aparto su mano y la coloco cuidadosamente en su costado.
Miro su rostro inconsciente.
Cada vez que la miro, me quedo atónito por su belleza, y más ahora que duerme voluntariamente en mis brazos. Estos últimos días han sido una auténtica maravilla. Esperaba que Giulia acabase por ceder a su atracción por mí, pero nunca imaginé que sería tan rápido ni tan completamente.
Aún