Florentino
Dutch apareció a mi lado. —Roberto llegó anoche y Federico acaba de llegar esta mañana. Está en el aeropuerto—, dice.
—Bien. —Me dirijo a mi auto—. Pídeles a ambos que se reúnan conmigo en The White Dragon.
Me deslizo en el asiento trasero y el auto avanza. Tengo un mensaje de texto en mi teléfono: es una lista de cuatro nombres que me envió Giulia.
Buena chica.
—Vance —llamo sin levantar la vista del teléfono—. Quiero una verificación rápida y exhaustiva de los antecedentes de estos