Máscara profesional.
Una vocecita dentro de su cabeza le decía que lo que estaba haciendo estaba mal, que debía detenerse y continuar después de que saliera de la empresa. Pero, maldita sea, no podía. No cuando besar a Johari lo estaba enloqueciendo de deseo y lujuria.
Su corazón latía con frenesí mientras sus manos recorrían el contorno de la cintura y caderas de Johari, acariciando con lentitud y memorizando la geografía del cuerpo que tenía apresado entre el suyo y el escritorio. Sentía las caricias que ella le