Más mandón.
Realmente no hablaron mucho de camino a la empresa. Cruzaron algunos comentarios insustanciales y, gracias al cielo, a su hermano pareció no haberle importado. Todo estaba como siempre en la empresa. Las personas eran ajenas a todo lo que había estado sucediendo en los últimos días y si fuera por él, habría querido que continuara de esa manera. Sin embargo, era inevitable que las cosas no cambiaran. Pronto llegaría a oídos de los trabajadores sobre la “jubilación” del vicepresidente, Delclaux L