El colibrí de la empresa.
Las cosas estaban un poco muy revueltas. Sobre todo porque Francis andaba revoloteando como un colibrí de flor en flor o, bueno, algo así. No es como si viera a su hermano como un colibrí, pero el comportamiento bien se asemejaba a uno. En el caso, Francis había estado yendo y viniendo a la empresa, haciendo consultas con los ejecutivos y hablando con sus abogados. Todo lo referente a la renuncia de Delclaux llegó a su fin. Todo quedó en “buenos” términos. Los abogados hicieron un buen trabajo,