Mundo ficciónIniciar sesiónCaída la noche, Kate completaba la información del día, mientras Max ya se había plantado en la puerta, determinado a enfrentarla.
Los golpes fuertes en la puerta la desconcertaron.
-“¿Quién puede ser a esta hora?, yo no estoy esperando a nadie”.-dirigiéndose a la entrada muy lentamente, con miedo y un b**e en la mano.
La puerta se abrió de golpe asustándola aún más, la silueta oscura de 1’90 en la entrada la dejó congelada soltando el b**e inmediatamente.
-¿Quién…e…eres?,-con voz muy entrecortada.
El rostro se iluminó un momento con la luz de la alarma que le había puesto a la puerta, reconoció a aquel joven que había visitado a Will el otro día.
-Quiero que te vallas de mi territorio ahora mismo, no acepto a nadie de ningún clan merodeando e interrogando a mi gente.
-¿de qué hablas?, ¿clanes?, ¿tu territorio?, no entiendo nada.
-Mira bonita, no pienso repetirlo, lárgate de aquí, nadie te quiere cerca y menos haciendo preguntas tontas.-bufando con su expresión.
-No pienso irme de aquí, no eres el dueño de la vida de nadie, no voy a dejar que ningún estúpido hombre como Carl me diga que hacer o que no hacer, además eres un extraño invadiendo mi casa, ¿quieres que llame a la policía?, retándolo en el acto.
-Si no lo vas a hacer tu lo haré yo,-tomándola de la muñeca dispuesto a arrastrarla a afuera.
-Suéltame, me causas incomodidad y me estás lastimando-mirándolo fijamente a los ojos.
Max siente una gran fascinación, por ver a la joven determinada a no ceder ante su imponencia.
La última vez que alguien se había tomado la osadía de no mostrarle respeto, quedó claro que no se repetiría al hacerlo añicos sin dudarlo.
Se acerca a ella mirándola fijamente tratando de que sintiera miedo, pero Kate no retrocedió haciendo que la respiración del Joven calentara suavemente su rostro al inclinarse.
Por un momento observó sus labios carnosos con el impulso de besarlos, pero recordaba que aquel guapo solo venía con intenciones de echarla.
Así que lo mordió en la boca, haciéndolo soltar un pequeño grito grave, mientras ella sentía el sabor metálico de la sangre en su boca, recorriendo el líquido su mentón, cayendo sobre su blusa.
Él solo la soltó de la muñeca dando pasos hacia atrás y cubriéndose la boca con incredulidad, sus ojos no podían creer lo que veían
“sangre”, mirándose la palma de la mano.
-Si crees que estás loco por venir a media noche al hogar de una chica que vive sola, pues déjame decirte que yo estoy aún más loca que tú.- agachándose para tomar de nuevo el b**e.
-Intenta una vez más, quiero ver hasta dónde estás dispuesto a llegar con tal de verme lejos de aquí.-con un tono de hostilidad y los ojos agrandados.
-Si así lo deseas…-aproximándose a ella con una furia que lo estaba descontrolando.
“no si te ocurra”, la voz de Cyrus lo hizo detenerse inmediatamente, sintiendo el peso sobre su cuerpo, una fuerza que no lo dejaría avanzar.
“no voy a permitir que una humana me humille de esa forma”, refutó, intentando avanzar, pero sentía como una gravedad lo jalaba hacia atrás, como si de un tornado se tratara.
“si la llegas a tocar no voy a responder por lo que pueda suceder, comprendes que lo que quieres hacer no es digno de un Alfa, ¿vas a atacar a una mujer indefensa?
“¿Ya olvidaste lo importante que es para nosotros, o debo recordarte que tú no decides por encima de nuestra diosa Luna?”.
-Entonces me voy,-girándose hacia la salida, limpiándose la sangre con la manga de la chaqueta y con un aire de derrota se fundió con la oscuridad del bosque.
Kate se quedó desconcertada al ver al chico rendirse tan fácilmente.
“¿Qué m****a le pasa a este, acaso está loco?”, cerrando la casa y pasándole el seguro.
-“No entiendo lo que acaba de pasar, pudo lastimarme, ¿pero qué lo detuvo, acaso era una fuerza misteriosa que no logro ver?”.
-¿pero qué estoy diciendo?, si pienso de esa manera yo también me voy a volver una loca.-cerrando la ventana.
Revisó por las cortinas asegurándose de no verlo cerca de la casa, poniendo su mano en la cara.
-¿Cómo voy a dormir tranquila sin saber si de verdad se fue o solo espera a que yo baje la guardia y volverme a atacar?, preocupándose por un instante.
-No, no voy a dejar que altere mi paz. Yéndose a la cama intentando dejar lo sucedido, ignorando que aquel chico sería el causante del rumbo inimaginable que iba a tener destino, sobre todo después de ese encuentro.







