—Disfrútalo, que pronto los mismos Alfas que te trajeron te echarán a patadas —susurró Elara con veneno, antes de darse la vuelta junto a Mía y desaparecer en la oscuridad del pasillo, convencidas de que el destino de la recién llegada estaba sellado.
Sin embargo, en la mesa principal, el ambiente había tomado un rumbo completamente distinto. Aiden y Silas continuaban comiendo, pero la rigidez del alfa líder había regresado. Sus ojos oscuros, aguzados por su instinto de depredador, se fijar