•Penélope•
El edificio era mucho más grande de lo que esperaba, apenas un poco más pequeño que el hospital de la ciudad, y me confundía por qué necesitaba mi ayuda.
Estaba prácticamente con todo el personal completo según las apariencias, y con las instalaciones adecuadas también.
"Eh…" logré pronunciar, pero me abstuve de cuestionarlo.
Miguel caminó adelante con una sonrisa relajada y saludó a las enfermeras que, sin sorpresa alguna, coqueteaban descaradamente con él.
"Qué bueno tenerte de vue