Matilda
"Tú… ¿cómo…?" Estaba impactada de verlo aquí, parado en mi habitación a la que aún no había entrado por completo, con una erección que parecía llegarme hasta el vientre.
"Digamos que tengo mis maneras," tenía una sonrisa en el rostro mientras se acercaba a mí.
"Jerónimo dijo…"
Me besó los labios suavemente, "olvídate de Jerónimo…"
"Está en la habitación…" comencé a murmurar pero mi voz se apagó cuando él dejó un rastro de besos húmedos desde la nuca hasta mi garganta.
"Vamos a quitarte