Mi mujer y yo amanecimos haciendo el amor, esta mujer me sorprendió, no tenía idea de que ella tuviera esos talentos ocultos, no negaré que quería que me tomara de nuevo, pero dejaré eso para la luna de miel. Ahí tendré lo apropiado para la ocasión, anoche le devolví todo el placer que ella me dio hasta que me pido clemencia. Decidí levantarme, así que la coloqué en la cama con cuidado, luego bajé a la sala a buscar mi teléfono que estaba en mi pantalón y vi que eran las cuatro de la tarde, vi