Nueva York, Brooklyn, abril 2022.
Vivian
—Cass, te traje para que me ayudaras, no para que vieras los aretes.
—Es que están preciosos, ¿no lo ves? —se colocó los aretes se vio en el espejo—, son encantadores.
Solté un bufido.
Esta mañana me había despertado con la actitud de encontrar el mejor regalo de compromiso para Edward, es poco convencional, pero sé que él no va a dar el primer paso, y tampoco pienso pasar más años en la incertidumbre.
—Si sabes que Eddy puede comprarse toda la tienda s