Nueva York, Brooklyn, marzo 2022.
Edward
—Ya no se levantará—musitó Vivian entrando a la cocina, se llevó una mano al cabello y lo hechó hacia atrás—, creo que es hora de que también me duerma.
Admito que me sentí un poco decepcionado, pero, era lo mejor, si nos dejáramos llevar, me sentiría bastante mal por dejarla tan pronto como terminásemos, ya que debía llegar a casa.
Le sonreí cortez.
—Creo que el café será para después, salí de la cocina y fui a encontrarme con ella, la tomé de la mano—,