Nueva York, Brooklyn, marzo 2022.
Edward
Hay una felicidad tan grande que me recorre cuando el pequeño que me mira fijamente con algo de duda, mira a su madre que asiente en una pregunta que no salió de sus labios pero que de alguna forma ella entiende, mis pies caminan solos hasta llegar mitad de la acera y es entonces cuando ese pequeñito emprende una carrera y yo me inclino hacia él para capturarlo entre mis brazos y apretujarlo contra mi pecho en el cual quiero que pertenezca siempre.
—¿Ele