42-Muerto y enterrado.
Ale salió corriendo hacia el cuarto, cuándo tocó a Diego efectivamente este estaba hirviendo. Juliana y Hortensia entraron detrás de ella.
—Mima, está hirviendo— comentó Ale asustada.
—Voy a decirte a Rafael que salga a buscar al médico, mientras tanto déjalo con Hortensia y ve a la cocina por agua fresca para compresas y trae el sumo que hicimos.
Salieron ambas del cuarto, cada una a su destino, unos minutos después Ale estaba de regreso en el cuarto con todo lo que le dijo Juliana, entre ella