37–Ruda.
Alejandra cayó al piso, se retorcía por el dolor.
—¡Mima!—gritaba con todas sus escasas fuerzas para ver si Juliana la escuchaba.
No pudo aguantar más y tuvo que vomitar ahi mismo cuando las gamas fueron incontrolables.
—¡Mima por favor!—volvió a gritar entre lágrimas.
—Ale por casualidad tú me andas lla… ¡ay por Dios Alejandra que tienes hija!— gritó azorada Juliana cuando abrió la puerta y se encontró con Ale tirada en el piso retorciéndose del dolor y llena de vómito.
—Ven, vamos, ayúdame a