EL OBISPO RAZDAN.
El obispo Razdan yacía sentado en el salón oval, de la catedral, que estaba bien decorado con grandes pinturas de Cristo y el virgen María, en el piso del salón oval estaba bien forrado con las, mejores alfombras persas de la más alta calidad, los ventanales eran enormes,
que daban una mirada a la plaza de la ciudad, el obispo Razdan era gordo, y blanco, con mejillas prominentes, y grandes cachetes, siempre estaba vestido, de una larga túnica dorada del oficio de obispo.
De cuando en cuando se