La lámpara de aceite seguía encendida, lo cual a estas alturas Adrián había decidido interpretar como una advertencia personal y directa: *el universo sabe algo que tú todavía no*.
El pasadizo los había devuelto al mundo de los vivos por una puerta que nadie hubiera encontrado sin saber exactamente dónde buscar, y el mundo de los vivos resultó ser una sala que Adrián reconoció con un segundo de retraso y un tercero de incredulidad. Madera oscura. Retratos de hombres muertos con expresiones de a