El aire en el despacho de Ridell North era pesado, cargado con el olor a pólvora lejana y el frío metal de la disciplina militar.
Ridell estaba inclinado sobre un mapa táctico, marcando posiciones con una precisión quirúrgica, cuando la puerta se abrió de par en par.
No hubo un golpe de cortesía, solo el estruendo de la madera chocando con la pared.
Celine entró con el rostro encendido por una furia que Ridell rara vez le había visto.
Sin mediar palabra, lanzó la invitación del Evento de Invier