JAMES
Habían pasado casi una semana en el hospital, cada vez se me hacía más difícil mentirle a Victoria, además que no sé si es que me cree o solo me da la razón por no seguir peleando, cuando llegue, no me reclamo, no me exigió explicaciones por mi ausencia, ella se portaba como en automático.
—Por favor pásame la camisa blanca— Pero no me escucha, sigue metida en su móvil—Victoria mi camisa.
Sale de su asombro y me pasa una camisa, pero azul, no espero y saco la camisa yo mismo.
—Lo siento