Capítulo 16.
Karen respira profundo, creyó que estaría sola.
Por lo visto se equivocó.
—Creo que sería prudente esperar afuera la próxima vez.
Se asegura de encontrarse en un lugar a favor del viento y deshacerse de forma natural del olor al deseo que inundaba la habitación.
— ¿Cómo?
Mauro no deja de verla de forma detenida, concentrada.
Como si algo en ella hubiera cambiado.
— Sí, no creo que la servidumbre vea normal que me esperes a solas en mi habitación…
Mauro lo nota…
La esencia a deseo en su piel.
Per