147. VOTOS Y CADENAS
LADY OLINDA
Ahora soy una mujer casada.
La argolla en mi dedo pesa más de lo que imaginé. No por su material, sino por lo que representa. No es una joya... es una cadena que me recuerda que tengo un contrato, que soy propiedad de alguien.
Así me ve este hombre. Estoy segura.
No puedo creer que haya sido movida como pieza en un tablero.
Mi rostro, sin embargo, no traiciona nada.
No soy capaz de fingir felicidad, pero tampoco permitiré que alguien vea la magnitud de mi frustración. Impasible...