119. PELIGRO CONTENIDO, ¿O NO?
RIVEN
Sé que no es efecto del licor en mi sistema.
Son arranques. Y me encantan los arranques que tiene mi mujer.
Cualquier otra habría esperado tras esa puerta. Habría suplicado atención.
Margareth no suplica. Margareth exige.
—Recuerdo que te prohibí vestirte así —digo al verla con ese atuendo que aún vive en mis recuerdos desde aquella noche en el bar.
Su sonrisa no es dulce. Es desafío puro.
—Yo no prometí nada con respecto a la ropa. Pero sí prometí algo más importante. Apoyo incondicional