MELISA
Me desperté en la madrugada, sola en la cama, me levanté para ir a la cocina a por un vaso de agua, vi una luz tenue en el salón, abrí la puerta para ver si había alguien viendo a Mario con una botella de whisky y un vaso en ambas manos. Me acerqué a él mirándonos los dos a los ojos.
— ¿Qué estás haciendo? — le pregunté
— Ya lo ves, emborrachandome en casa, por no buscar a una puta de la calle y follarmela — contestó
— Si quieres por mi no te prives, si tan infeliz te hago en la cama