LA PETICION DEL CEO
Las horas se me hicieron muy largas hasta que, al día siguiente, escuché el timbre de la casa de Brody, cuando abrí la puerta vi a Mario con mi hija en brazos, la cogí y sentándome en el sofá la puse en mi regazo, besándola y llorando de felicidad. mientras Mario me miraba al mismo tiempo que acariciaba mi cabello.

— Vuelve conmigo a casa Erika, te amo -- me dijo

— Si fuera verdad que me amas, no me hubieras quitado a mi hija Mario, y hubieras confiado en mi -- le dije

-- Leonor me cegó y
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