—Ten cuidado, cachorro —replicó Killian, aunque no había mordacidad en su voz.
—Basta —dijo Magnus con tono tranquilo pero autoritario—. Solo necesita tiempo para adaptarse.
Thorne atizó el fuego con un palo. «El tiempo no cambiará el hecho de que no confía en nosotros».
—¿Por qué lo haría? —preguntó Tobias, reclinándose contra una roca. Su mirada pensativa fija en las llamas, su expresión indescifrable—. No somos precisamente sus caballeros de brillante armadura.
—Bueno, quizá no brillara —dij