Capítulo 43. Te daré lo que sea
Kostantin no podía creer en las palabras del médico, se negaba a creerlas, la vida no podía ser tan injusta, seguramente el médico se equivocó, se decía, sintió que el aire le faltaba y debió respirar profundo para normalizar el flujo del aire a sus pulmones, sintiéndose impotente y olvidándose por un momento donde estaba, golpeó la mesa.
—¡Esto es una maldita pesadilla! ¡¡No puede ser verdad!! —exclamó con dolor—. Debe haber una equivocación, quizás sería bueno que repitiera los exámenes docto