— ¿Abuelo, estás bien?
El abuelo sacude la cabeza, incapaz de hablar. Nikolai lo ayuda a sentarse en el sillón y le ofrece un vaso de agua.
— No, no, no... — murmura el abuelo, su voz temblorosa. — Esto no puede ser verdad...
De repente, el abuelo se pone de pie y se lanza contra su hijo, que se encuentra en la habitación.
— ¿Tú? — grita el abuelo, su voz llena de rabia y dolor. — ¿Tú mataste a mi hijo?
El hijo del abuelo, con la cara pálida y los ojos desorbitados, niega cualquier responsabili