Nikolai se sienta en la cama junto a Ángela, tomándole un pie en sus manos. Comienza a aplicar crema y a hacerle un suave masaje, mientras Ángela cierra los ojos y se relaja.
—Tienes muy buenas manos —dice Ángela, su voz baja y sensual.
Nikolai sonríe, su mirada picara.
—Creo que ya te lo demostré anteriormente —dice, su voz llena de insinuación.
Ángela abre los ojos, un flashback de su encuentro en el spa cruzando su mente. Se sonroja ligeramente.
—Sí... me vas a tratar así todos los días, hac