Ángela bajó las escaleras, su belleza resplandeciendo en la luz tenue de la noche. Su cabello recogido destacaba su cuello elegante, mientras que los pendientes y el collar brillaban suavemente en su piel. El vestido ajustado a su cuerpo realzaba cada curva, haciéndola parecer una verdadera diosa.
Nikolái estaba parado al pie de la escalera, su mirada fija en Ángela. Cuando ella bajó, su rostro se iluminó con una sonrisa. No necesitó decir una palabra; sus ojos lo decían todo. La admiración y e